Las primeras dos películas de Deadpool fueron un éxito rotundo, gracias a su mezcla de acción, comedia y irreverencia. La primera película, dirigida por Tim Miller, presentó a Wade Wilson (Ryan Reynolds), un mercenario con boca grande y poderes regenerativos que se convierte en Deadpool. La secuela, dirigida por David Leitch, continuó con la historia de Wade y presentó nuevos personajes, como Cable (Josh Brolin) y Domino (Zazie Beetz).