En tiempos de posverdad y ruido permanente, “El poder lo tienes tú” recupera la política de lo posible: pequeñas prácticas informadas, acciones colectivas sostenidas y decisiones cotidianas que alteran el curso de lo público. Su fuerza reside en lo práctico; no promete soluciones instantáneas, sino procesos. Y en esa modestia radica su potencia: invita a empezar hoy, desde lo que cada quien hace y es capaz de cambiar.