Ocurrió en un momento de descuido, cuando mi hermana y yo estábamos en casa solos. Ella se había duchado y estaba a punto de vestirse, mientras yo, absorto en mi teléfono, trataba de encontrar un video en internet. En un gesto rápido, inadvertidamente activé la cámara de mi teléfono y comencé a grabar, sin darme cuenta de que mi hermana, en su intimidad, no se había percatado de mi acción.